Fábulas en blanco (III): S.O.S Real Madrid

El Real Madrid vive unos momentos incómodos. Y digo Real Madrid porque aún me queda la poca vergüenza de pensar que las personas al mando de nuestro club, saben de nuestras demandas y están buscando la mejor manera de afrontarlas y por tanto, protegernos. Me da mucha pena, mezclada con rabia, pensar y darme cuenta de que el Club más Grande del Mundo no tiene peso específico ni un respeto en ninguno de los organismos que rodean al simple hecho de poner un balón en juego, empezando por el estamento de la tinta.

La vorágine de despropósitos en la que anda sumergido el periodismo patrio está cada vez más y más enfangada con todas las tropelías que le han remitido al “nazi portugués”, como le definió Boyero, por lo que ha tenido que pagar la escandalosa y desproporcionada cantidad de UN euro, como ‘multa simbólica’. Pero no solo al entrenador, sino a todo aquel que se ha puesto por delante. El aquelarre que conforman los juntaletras del pensamiento único ‘tiqui-taquero’ tiene desde hace años puesta velocidad de crucero, viento en popa a toda vela, para lograr la extremaunción de Mourinho, tomando de nuevo, o eso es lo que entienden ocurrirá cuando éste abandone el banquillo del Bernabéu, las oficinas y vestuarios. El mourinhista medio es todo lo que le queda a este Abraracúrcix luso, que ni con la fusión de Astérix y Obélix en Cristiano Ronaldo puede sentirse cómodo. Nosotros, estos últimos irreductibles que vamos de blanco, no somos seguidores acérrimos de una forma de jugar o de un personaje en particular, sino de entender el fútbol, de apreciarlo, amarlo y superlativizarlo. De apoyar hasta el último aliento a aquel que lleva a nuestro escudo a dónde nosotros entendemos que merece, hasta lo más alto. Llevamos ropa rasgada, el pelo desaliñado, hablamos con la boca llena y tenemos un aire a alemán de mitad de siglo pasado. Solemos movernos en grupos y alimentarnos de lo que los otros dejan sin comer. A veces cantamos más alto de lo que podemos, pero es que no se nos oye dónde debería.

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Lejos ha quedado ya el tiempo en el que cuando se sorteaba la primera ronda de Copa, temblábamos ante escuadras tales como los poderosísimos (con el mayor de los respetos) Alcorcón (“Estás despedido, Manolo”), Toledo o Real Unión de Irún. Reciban una invitación a la imaginación, para situar el despropósito de un Madrid incapaz de plantarle cara a ninguno de esos tres equipos en la actualidad. No hace falta, gracias a la forma de entender lo que significa el equipo, Mourinho ha alejado ese fantasma del fracaso de nuestra mentalidad. ¿O alguno daba crédito a la posibilidad de que se cayera ante rivales de categorías inferiores? O qué recuerdos de aquellas maravillosas tardes del sorteo de octavos de Champions, en las que relacionar al Lyon y a nuestro club sembraba el pánico. Pues esto es lo que algunos pretenden recuperar, tildándola de necesaria. El Madrid ha perdido su identidad, su señorío, dicen. ¿Qué es eso? Porque yo he leído artículos en Lo País hablando de su pérdida desde mediados de la década de los 80 en el pasado siglo. ¿Tanto tiempo llevamos buscándolo? Cachis…

De igual forma que el periodismo forma parte (para nuestra desgracia) del entorno del madridismo, es sin duda alguna, su misma masa social la que actualmente resulta más tóxica. Yo me pregunto muchas veces si el complejo de muchos queda apartado con el futbolista español. Yo me pregunto, qué ha sido de aquellos que se echaron las manos a la cabeza cuando el Madrid trajo a un chaval de 18 años francés a quitarle el puesto a todo un campeón del mundo como Albiol; también de los que no se explicaban la necesidad de traer a un par de alemanes, que nadie conocía, uno para jugar en el puesto del recién llegado Canales, la perla del Cantábrico, y otro para bregar en el centro del campo, con mejor novia que fútbol se le presumía. O de los que juraban en hebreo por los 94 millones de euros que tuvo que pagarle Florentino al United por Cristiano, cantidad que por cierto, había fijado Calderón (la capacidad de negociación de FloPer siempre me invitó a pensar que él hubiera podido rebajarla) y aunque altísima en términos económicos, resulta una ganga si valoras el producto que se obtuvo a cambio. La llegada de Cristiano Ronaldo es lo mejor que le ha pasado a esta institución en años, muchos, casi en 111, a la altura del (fíjate, tampoco brotó desde la cantera) chaval argentino de Millonarios. Los que pretenden retomar la senda del miedo en octavos, o del tembleque en Copa, deben creer que por tener un entrenador y mayoría de jugadores de nacionalidad española, vamos a empezar los partidos ganando por 1-0.

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¿Y qué decir de las distintas Federaciones? Ahí es delirante ver la falta de toque que tiene el Madrid. La actitud de Florentino aún es más grave cuando permites que de una manera repetitiva y enfermiza, se minusvalore al escudo. Los constantes desplantes de los diferentes organismos son recibidos con sonrisas y muecas de felicidad, enmascarando las más que evidentes faltas hacia nosotros. Poner la otra mejilla está bien si en la mano tienes bien fuerte agarrados los huevos de tu oponente, obligándole a elegir entre perder su virilidad o seguir castigándote. Nosotros no solamente permitimos las hostias intercambiando las mejillas para evitar su enrojecimiento, sino que masajeamos suavemente sus partes bajas para hacerles sentir más cómodos.

Porque no nos engañemos. El fútbol es mucho, pero mucho más que 22 tíos dándole patadas a un balón. Mueve centenares de millones de euros, y levanta pasiones y un sentimiento altamente indescriptible para todo aquel que no lo siente. Yo lo comparo mucho con el proceso que lleva a una persona a dedicar su vida a la Iglesia. Partiendo de la base de que ‘esa’ Institución y yo no comulgamos (véase la ironía) para nada, los hombres y mujeres que eligen libremente (?) jurar los votos, sienten una devoción especial que todos los que no participamos de ese sentimiento, no alcanzamos ni lo alcanzaremos a entender. Retomando ahora el tema que nos concierne, un individuo que quiera hacernos creer que esto no es más que un deporte, debe ser reconocido, señalado y apartado, puesto que sus intenciones no pueden ser más que maquiavélicas. El hecho de que mueva tantos millones no es solo por los contratos de patrocinio, el acumulado de los ingresos en taquilla y merchandising, sino también por los puestos de trabajo que genera indirecta y directamente.

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El fútbol no deja de ser uno de los principales negocios del mundo actual, y por tanto, conlleva un gran peligro, centrado en diversos pero fácilmente identificables ejes. En el momento en el que el dinero entra en acción, la presunción de limpieza, personalmente, queda totalmente descartada. Si una persona invierte millones en armar un equipo campeón, ¿va a dejar, si tiene medios, que el éxito de su proyecto se base en el azar (también llamado decisiones arbitrales, lesiones, etc) o intentará amarrar la victoria de una manera u otra?

Sinceramente, el ‘no hay peor ciego que el que no quiere ver’ es totalmente necesario en este contexto. Una muestra más es la bochornosa forma de afrontar por parte de TODOS los estamentos del deporte y justicia español el juicio a Eufemiano Fuentes y la ‘Operación Puerto’. La negativa a que el médico imputado por dopaje revelase nombres de sus clientes es el cúlmen del ridículo. Hemos sacado la máxima calificación posible en desvergüenza, con mención especial y orla enmarcada. En ella, las caras sonrientes de los que prefieren ocultar las identidades de los tramposos a dar un golpe encima de la mesa para dejar bien claro que aquí, no queremos porque sí victorias. Queremos merecerlas.

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Fábulas en blanco (II): Conversiones e infieles

Los números son reveladores.

Es evidente que la temporada no está siendo la mejor en cuanto a resultados ni juego. Es evidente que la actitud de algunos jugadores no es la que tenían el año pasado y la que se debería esperar y exigir de ellos, por profesionalidad y respeto al escudo que defienden cada fin de semana. Es evidente, de igual modo, que desde el equipo técnico se han cometido fallos, de bulto o más leves. Y por supuesto, se han cometido fallos evidentemente, desde la directiva y los mandos y personal público del Madrid.

Cuando un equipo se encuentra en una situación así, el fallo no se focaliza en un único departamento o unidad, sino que se reparte, no de manera proporcionada, entre todos. Pero, ¿y qué? Parece que está todo perdido, que no le ganamos a nadie, que llevamos años inmersos en una crisis institucional, que no tiene solución y que al encadenar decepción tras decepción, el madridismo se ha tornado en una hinchada apática y vengativa, rencorosa y con ganas de hacerles pagar a todos los causantes de la destrucción de su identidad el daño cometido. Y a mi, personalmente, me asusta mucho, pero mucho más este proceso que parece inevitable, de gasparización del aficionado madridista. 

Harto estoy, como muchos, de los que tras hacerle 5 goles a un rival, promulgan su afición incondicional al blanco, portan camisetas merengues y escriben multitud de hashtags en referencia a lo buenísimo que es “su” Madrí. Qué madridistas éramos todos allá por Junio, al amparo de la diosa y los 121 goles, regocijándonos de los 100 puntos con orgullo. Qué madridistas éramos cuando Cristiano Ronaldo mandaba calmarse a la grada azulgrana en Agosto, y lo repetía en el Bernabeu para sellar la consecución de la Supercopa.

Y de pronto, cuando el viento deja de soplar para poniente y lo hace de Levante, cuando sopla de Tramontana y nos trae frías e incómodas corrientes de aire, se produce un aluvión de visitas al hospital, aduciendo unas extrañas dolencias producto de las masivas caídas del carro que se han producido en las últimas fechas. Ha pillado además, a los profesionales sanitarios de huelga toda esta aglomeración de pacientes, y muchos de ellos ya están en casa, recuperándose de sus magulladuras con extrañas terapias.

Recuerdo con cierto cariño las críticas y tertulias tanto de bar como a nivel radiofónico, sin olvidar las escritas y retransmitidas hasta en HD a través de la televisión. Y digo con cierto cariño, porque es inevitable sentir cierto aprecio por todos aquellos, pobres diablos, cuya mentalidad y capacidad de poner en orden su mente y elegir por ellos mismos lo que prefieren pensar, viene dado a través de las malintencionadas campañas de desprestigio a las que estamos expuestos en la actualidad.

Nosotros, los yihaidistas, los mourinhistas, los abducidos, los nazis, los tarados, los imbéciles, los alelados y hasta terroristas, estamos equivocados. Hemos permitido que un personaje ruin y mezquino, que por las noches no duerme, porque solo se dedica a maquinar la siguiente treta para llevar al Madrid a la destrucción. Hemos consentido que Jose Mourinho haya penetrado en nuestras mentes, torturado hasta que sus maléficas teorías conspirativas calasen en el aficionado, llegando incluso a desafiar a la siempre benévola, justa y honesta prensa afín, sacando lo peor de personajes que solamente desean el bien y la prosperidad del club.

Pues oye, os voy a decir una cosa. Yo estoy más cómodo que nunca aquí arriba. Libre de magulladuras y lesiones cerebrales varias.

La histeria se ha adueñado de algunos. La brutal campaña de acoso y derribo que sufrimos ha afectado a la conciencia de madridistas, que ven como un sacrilegio la crítica. Y nos equivocamos, se equivocan, al pensar así. Ser seguidor acérrimo de un conjunto no obliga ni implica no tener capacidad de crítica y estar descontento con algunas decisiones o actuaciones de los miembros del citado equipo. Compartir todas las decisiones es imposible, que todo salga perfecto, también. Sino somos capaces de reconocer ni siquiera nosotros mismos nuestros errores, ¿quién lo va a hacer? ¿El estómago agradecido del plumilla de turno? No. Nosotros.

Si el Madrid no juega bien, se detecta el problema y se ponen soluciones. Si no te gusta determinada actitud de un jugador, se piden explicaciones. Si un cambio no te parece acertado, intentas entender por qué. Pero convertirnos en unos palmeros es el principio del fin. Soy, he sido y seré mourinhista hasta el final, no por encima de madridista, pero si convencido que ahora mismo, no hay mejor entrenador posible que él. Soy, he sido y seré crítico con el equipo cuando no rinde como espero. Pero lo que nunca, he sido ni seré, es un lastre para mi equipo. Se puede perder, empatar o ganar, pero que jamás se pueda aducir falta de compromiso y desconocimiento de lo que conlleva portar el escudo blanco para justificar un resultado. Jamás.

Tal y como empezaba, el equipo no está bien, pero es en estos momentos, justo ahora, cuando más hay que creer. Cuanto más hay que apoyar. Silbar, insultar, pedir un desmembramiento de la plantilla, un juicio público o incluso ejecuciones al amanecer, en mitad de Castellana, no son ni mucho menos solución, sino todo lo contrario, un problema añadido a una dinámica negativa. Lo que tiene que primar, por encima de todo, es la unidad. La comunión grada-equipo-aficionado debe ser total, y el objetivo, común. No confundir el enemigo es el principal paso adelante, y por descontado, el primero que hay que dar. Siempre, hablando en clave futbolera, se trata del equipo rival, sea Barsa, Atleti, Getafe o Racing de Santander. Nunca, jamás, el compañero, el entrenador o presidente. Si todos remamos en la misma dirección, la galera llegará sin problema a tierra, puesto que recuperaremos un viento favorable más pronto que tarde. Si un único miembro, solamente uno, se da la vuelta, aunque solo sea un instante, y rema en dirección opuesta al objetivo común, el barco se vuelve más lento y por tanto, más vulnerable.

Son esos miembros, sean quienes sean y ponga lo que ponga en sus documentos de identidad, a los que hay que extirpar sin demora ni miramientos. Son nocivos, y los “Mourinho se irá pronto y Fulanito de tal es un emblema” a mi, personalmente, me vienen a importar de nada a una puta mierda. Si lo son ahora, lo serán más tarde, aunque a algunos les convezcan de que no. Ni quiero nombrar a nadie ni mucho menos señalar. No soy yo el que debe tomar la decisión ni el que tiene medios para ejecutarla. Solo pido valor a quién si lo tenga, que no tenga dudas ni miedo a ser drástico si es necesario.

Hablábamos de que el juego, la actitud, las decisiones técnicas o directivas no habían sido las mejores. Pero falta una de las partes más importantes de la ecuación, ya mencionada anteriormente en este mismo post. Si he hablado antes utilizando la palabra nocivo (hay que decirlo más) refiriéndome al comportamiento desleal de algunos miembros del conjunto madridista (entiéndase por conjunto el aglomerado de todos los integrantes, desde aficionados hasta a trabajadores de mantenimiento del césped), mucho más tóxico lo es la conducta de los aficionados que se dejan engañar por la corriente (respetable, aunque completamente vergonzosa y bochornosa) de opinión antimourinhista, y por ende, antimadridista. Esos, que no se levantan a celebrar un tanto de su equipo porque están apurando el contenido de su bolsa Facundo, tradición milenaria entre las familias amantes de la pipa, pero que luego tienen la desfachatez de acordarse de la nómina del delantero para criticar su falta de acierto cara a portería. Esos que cuando el equipo ganan son los primeros en citar frases de iconos blancos, tuitear #HalaMadrid o similares, pero que cuando el equipo no se alza con la victoria hace limpia de media plantilla y pide cabezas y dimisiones por doquier. Ese que cuando el Madrid sufre reveses, maneja los términos “maldito portugués” “puto Mourinho” “el cáncer del madridismo” o similares adulaciones.

El proceso de conversión acerca peligrosamente a algunos al barcelonismo de toda la vida, especialmente el de principios de siglo, cuando la gasparización de los barcelonistas era total. Ellos han reaccionado, en torno a un icono como Guardiola, y han entendido que el único enemigo es el de fuera, y que el propio, guste más o menos, no deja de ser eso, propio, suyo, y por tanto, defendible ante todo y todos.

En este momento es cuando más orgulloso me siento de ser madridista. Cuando más me apetece ponerme mi camiseta blanca. Cuando menos me importan las críticas (no deportivas, ojo) a mi entendimiento del equipo.

Porque el señorío es un invento del Corte Inglés.

Por un Real Madrid libre de taras, libre de vacas sagradas, de complejos y de prensa. Libre de todo aquel que no se identifique con el equipo. Libre de una prensa tóxica y hambrienta, que busca amigos que les llenen los buches mermados por la baja cadencia de visitas pagadas a los asadores de turno, bien sean el Txistu, De María o parecido, y que mientras comparten mantel, les den información suficiente como para reflotar las pobres cifras en ventas obtenidas desde la llegada de Mourinho. ¿Casualidad? Pues claro que no.

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Fábulas en blanco (I): Departamento jurídico

Quería desde hace tiempo empezar con una serie de catastróficas desdichas, como si el mismísimo Lemony Snicket se pusiera al mando de éste pequeño vertedero de ideas que algunos tenéis a bien visitar. Las citadas desdichas, no podían dirigirse más allá de los conceptos madridistas, fuera de los cuales, un mauriñista de bien como el que escribe, se siente frío, desprotegido e indefenso ante la sapiencia del resto de futboleros, que tanto en aspectos del de manera poco afortunada llamado “deporte rey”, como en cualquier otro tema, de cualquier índole y tipología, saben mucho más que el seguidor del maldito portugués común.

Érase una vez, un equipo, afamado y reconocido en todo el mundo. Un conjunto cuyo peso a nivel internacional era más que evidente, y por ello, contaba con los mejores servicios para mantener el nivel. Los mejores jugadores del mundo y los mejores técnicos. Los mejores médicos, las mejores instalaciones y los mejores preparadores físios. Los mejores entrenadores de porteros, los mejores preparadores a nivel juvenil, alevín y cadete. El mejor estadio, la mejor ciudad deportiva… Incluso podría hablarse del mejor presidente y hasta siendo generosos, de la mejor afición. Pero hay algo que siempre faltaba. Siempre, cuando quería hablarse la perfección, salía, inequívocamente  un pero que no conseguían solucionar. Años y años, rompiéndose la cabeza, estudiando cada frase dicha sobre aquel fallo en un engranaje perfecto. La pequeña rosca que faltaba para que aquel reloj de péndulo fuera considerado una verdadera obra de arte.

Institucionalmente hablando, el conjunto por todos admirado, hacía aguas. Y para ser más exactos, a nivel jurídico, era un chiste.

Siempre fue un misterio. ¿Existe realmente el departamento jurídico en el Real Madrid? ¿Es una sección o departamento que con el paso de los años ha ido cayendo en el olvido? ¿Leyenda o realidad?

El paso de los días dejaba un resultado abrumador. Con cada rotativa a pleno rendimiento, dando ediciones y ediciones de periódicos a luz cada mañana, se hacía más evidente que aquella parte del Madrid pertenecía a un lugar más allá de la luz. Desde la oscuridad de la duda sobre su existencia y labor, podía vivir tranquila, incluso sin saber si alguien fuera de esa oscuridad, se atrevía siquiera a pronunciar su nombre. Con cada dominio web que se hacía eco de una noticia o un rumor, malintencionado o manipulador, una sonrisa se dibujaba en las mentes de todos aquellos felices de que dicha oscuridad siguiera rondando las cabezas de los supuestos miembros de tal Hermandad.

Y digo Hermandad porque cuesta pensar que una sociedad, tan teóricamente importante, haya permanecido en secreto durante tantos años. Y más ahora, con la cantidad de tropelías y vejaciones que sufre tanto el Real Madrid como institución, como sus jugadores y aficionados, maltratados de diversas maneras, a veces la mar de ingeniosas. Esa desprotección a la que estamos sometidos todos aquellos que mantenemos el credo blanco por encima de cualquier intento de soborno tiqui-taquero, sabemos que nos falta un escudo, nos falta un refuerzo más que apoye nuestra lucha. Nosotros podemos alzar la voz, pero nunca se nos oirá suficientemente alto si no obtenemos respuesta y/o soporte de quien tiene los medios para ello.

El problema es que ahora muchos empiezan a hacerse preguntas. Los por qués son habituales en las redes sociales, dónde los anteriormente pertenecientes a la mayoría silenciosa, han encontrado su parcela de voz en alto, y empiezan a salirse de los carriles marcados por cuatro juntaletras más interesados en el estado del chuletón que van a comerse en el restaurante de turno, que en preocuparse de llevar a cabo una función y un ejercicio veraz de la información de la que sin duda, son poseedores.

Alguno se pregunta, ahora que se ha decidido por la pastilla roja, si todo lo que ha estado viviendo es real. Si las razones que argumentan algunos para criticar, atizar, insultar incluso, no son más que pretextos de una persona con miedo a perder los privilegios que le han hecho acreedores de una zona abdominal que les impide verse sus propios pies, a costa de la generosidad de algún miembro de la directiva blanca. Sin miedo a equivocarme, puedo asegurar que muchos de los que hoy acusan a un maldito portugués de nazi, o a toda una afición de ser unos cerdos, vivían más tranquilos sin las redes sociales.

A pesar de todo, incluso ahora, incluso en este momento, se pueden encontrar ejemplos de que alguna vez, esa fábula blanca de la que hablamos, fue real. Aquí  algo que he conseguido buscando durante largas horas. Divagando por la red de redes, encontré un extracto en el que se puede leer, del año 2005, cómo los citados “Servicios jurídicos del club” realmente existieron. Aunque muchos insisten en contradecir esta información con conjeturas sobre suposiciones banales de manipulación, de pistas falsas o testimonios en vano.

Vamos, que posiblemente estemos ante un misterio que nunca seamos capaces de resolver.

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El Virus Fifa

Las jornadas de selecciones son momentos de relativa tensión entre los preparadores de los equipos de fútbol. Parece que el miedo a que la lesión aparezca, se acrecienta cuando el jugador no está a la sombra de su entrenador. Rara es la ocasión en que un jugador no cae lesionado en una convocatoria de su respectiva selección nacional.

Pero la diosa fortuna ha convenido que, en esta ocasión, que fuera un único equipo el que concentrara un número extrañamente alto de lesionados de distinta gravedad. Y para ser aún más quisquillosa, ha decidido también que la zona o franja del campo más afectada por el temido virus, sea la zaga, y más concretamente, los laterales. El Real Madrid ha sufrido el “virus FIFA”. Coentrão, Arbeloa, Marcelo, Ramos, Pepe, Higuaín o Khedira son alguno de los nombres propios.

El primero en caer sería Fabio Coentrâo, en el partido que enfrentó a Rusia con Portugal la pasada semana, aquejado de dolencias por una elongación en el abductor, apenas con veinte minutos de partido disputados. El resultado, alrededor de un mes de baja para el lateral portugués. Apenas dos días más tarde, nos llegaba la noticia de la grave lesión de Marcelo, que con un mal apoyo, se hacía un esguince que finalmente le provocaba una fractura en el quinto metatarsiano del pie derecho, que según confirmarían los médicos de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) le mantendrá apartado de los terrenos de juego por un tiempo estimado de entre dos y tres meses. Con ellos, el lateral izquierdo quedaba despoblado, y presa de múltiples rumores acerca de los candidatos a ocupar dicha posición en los partidos venideros.

Uno de los nombres que más sonaba para cubrir esa posición, era el de Álvaro Arbeloa, pero el lateral español sufrió ayer unas molestias en la zona isquiosurial de su pierna, que le llevaron a pedir el cambio de manera inmediata. Tras una primera exploración de los servicios médicos de la RFEF, se llegó a la conclusión que el periodo de baja del salmantino dependería de si, tras unas pruebas más exhaustivas, se detectara que su dolencia venía causada por una una elongación, en cuyo caso serían dos las semanas que permanecería apartado de los terrenos de juego o una microrrotura, en cuyo caso estaríamos hablando de hasta tres semanas de baja. Sin duda alguna, duro revés para Jose Mourinho a la hora de confeccionar una línea defensiva de garantías.

Además de los jugadores lesionados por más tiempo, hay diversos jugadores que vuelven con contusiones, sobrecargas y alguna que otra molestia o magulladura del parón de selecciones. Sin ir más lejos, Gonzalo Higuaín sufrió ayer una dura entrada del centrocampista Jara, que felizmente no tuvo mayores consecuencias. Fue el propio Higuaín, quien a través de su cuenta en twitter, tranquilizaba a los madridistas sobre la gravedad de su lesión. De igual manera hizo Benzema, aunque éste a través de las cámaras de televisión, para confirmar que su aparente lesión en el terreno de juego, que le hizo precisar el cambio, no era nada importante. Sami Khedira se perdió el compromiso de Alemania por una sobrecarga, y es seria duda para el partido contra el Celta. De igual manera, Pepe y Sergio Ramos arrastraron problemas físicos durante la pasada semana, pero que no les impidieron participar-este último incluso anotando incluso el gol de España- en sus respectivos partidos, disputados en la noche de ayer.

Debido a la plaga de lesiones, concentrada principalmente en la retaguardia del conjunto blanco, será interesante ver el movimiento de fichas que dispondrá Jose Mourinho en el próximo partido. Se especula con que Nacho Fernández, capitán del Castilla, y Jorge Casado podrían tener su oportunidad con el primer equipo. Aunque conociendo al de Setúbal, podemos esperar alguna que otra sorpresa. La solución, el sábado a las 18:00.

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Sergio “Dos camisetas” Ramos

Sergio Ramos ha sido siempre uno de los jugadores de la plantilla del Madrid más criticados y vilipendiados por los medios… Hasta el Mundial de Sudáfrica, donde literalmente, se salió. Sus carreras por la banda derecha le hacían merecedor de constantes halagos por parte de medios que antes de ponerse la zamarra roja, lo maltrataron públicamente por las constantes lagunas defensivas, según su criterio, claro esta. Pero lo peor que le ha podido pasar al gremio periodístico de este país ha sido que la Selección Española se proclamase Campeona del Mundo. El ego desorbitado de los periodistas, latente durante muchos años, se despertó del todo, tras la victoria en la Eurocopa de 2008. Y eso afectó directamente también, a su relación y opinión de los propios campeones.

Todos sabíamos de la capacidad de Sergio Ramos para doblar posiciones entre el lateral y el centro de la defensa, optando la mayoría de técnicos del Madrid de los últimos años, por colocarle de lateral. No hubo ninguno de ellos que lo utilizara como central de manera regular, pero si lo hicieron colocándole en el lateral derecho, donde claramente, aunque daba un rendimiento magnifico, estaba menos cómodo. Pero fue llegar Mourinho, verse necesitado de elegir entre mantenerlo de lateral o reconvertirlo definitivamente al puesto de central, y no tener la minima duda. Sergio Ramos aprovecho el envite, aprovecho la oportunidad y se confirmo como el mejor central del mundo, junto con su pareja en la zaga, Pepe.

Eso es, un poco, para ponernos en antecedentes de lo que viene a continuación. Desde hace unas semanas, se vienen barruntando desavenencias entre Ramos y Mourinho, porque el preparador portugués no permitiera al de Camas pasar unas horas más en la capital hispalense, tras perder con el Sevilla, acompañado de su familia. A partir de ahí, y solamente según la rumorología que tanto gusta a los desestabilizadores, constantes desencuentros entre ambas partes, desde en un local nocturno pasando por el propio vestuario, y terminando, si fuera necesario, por una bronca a nivel publico. Me cuesta imaginarme a un Sergio Ramos ególatra, mirando más por si mismo y por sus intereses, que por los del club que le ha dado todo, y según él mismo, que corre por sus venas. Me cuesta pensar en un Sergio que se anteponga por delante de todo el mundo, simplemente porque es “Sergio Ramos y campeón del mundo”. Desde ese punto de vista soy poco objetivo, por mi especial predilección por el Tarzán de Camas, pero la información que hoy conocíamos todos, y que ya salía por la noche en algunos programas de televisión, me deja perplejo.

Según la versión del Diario Marca, en su edición papel, y que recoge su portada (arriba), “Ramos desafía a Mourinho” ilustrando el titular con una foto de Ramos durante el partido contra el Deportivo del pasado domingo, donde se puede ver, sin problema, como debajo de su camiseta, aparece una segunda zamarra blanca, con el numero 10 a la espalda. Y a estos, que les cuesta poco hilar tan fino, se les ocurre acordarse que, durante la primera parte, Mourinho había recriminado en diversas ocasiones a Özil el que no tuviera mejor disposición defensiva, terminado por sustituirle al descanso por Kaka. Y cuando digo recriminado, hablo por ellos, porque cualquier persona decente lo único que ve son simples correcciones de un preparador descontento con el comportamiento de un jugador en un momento puntual, vamos, lo mas raro del mundo y que solo Mourinho hace. Según los junta letras de Marca, Sergio Ramos se habría puesto la capa de súper-héroe justiciero y saliendo a defender a su amigo del alma, en un acto tremendamente egoísta, poniéndose su elástica bajo la suya, esperando el momento de hacer un gol para levantarse la camiseta, enseñar el dorsal de Özil, y pegarle una estocada al orgullo de Mourinho y hacer público su órdago a la grande al Real Madrid.

De ser cierta tamaña acción, no me cabe más que llevarmelas manos a la cabeza por la niñería de un jugador que yo entendía por mucho mas maduro. Ese acto seria impío, absolutamente sin sentido, y que no atacaría, ni mucho menos, directamente a Mourinho, sino que sería un ataque en toda regla al madridismo, de un jugador que se cree más importante que el escudo que lleva en el pecho y que el equipo que le ha convertido en un hombre. De ser cierto, me parecería uno de los mayores desatinos de un jugador, y sobre todo, una demostración de falta de rigor y criterio, una falta terrible de sinceridad y coherencia, cuando hace menos de una semana que ha declarado a la prensa, que él, personalmente, trata los problemas de vestuario en el vestuario, sin airear la ropa sucia.

Cabe recordar, dado el momento, unas declaraciones que tuvieron lugar hace menos de un año, del propio Mesut Özil: “Mourinho es como un padre para mí. Se trata de un gran maestro, tiene mucho carácter y trata a los jugadores muy bien”

Por afinidad a Sergio, quiero pensar que hay otra explicación, y me sale pensar rápidamente en el chaval del Benjamín, Alonso Ezquerra, tristemente famoso en las ultimas fechas por sufrir un fatal atropello que acabo con su vida de una manera injusta y cruel a la tierna edad de 8 años, y que según he podido leer, sin confirmarlo, portaría en su equipo el citado dorsal numero 10.

Lo que parece claro es que, nuevamente, un hombre declarado desde hace tiempo ‘non-grato’ en el Bernabeu, como es Rene Ramos, el hermano y representante de Sergio, ha aprovechado la brecha para filtrar una supuesta oferta, nueva, del Chelsea por valor de 50 millones de euros para llevarse en el mercado de invierno a Sergio hacia Stamford Bridge. Nuevamente el ‘hermanisimo’, y nuevamente un representante de por medio, como ya pasara con el padre de Higuain en verano.

Como conclusión final. No es una guerra Mourinho-Sergio Ramos, ni mucho menos, sino con el propio Real Madrid, la que, supuestamente, habría iniciado Sergio Ramos, y de la que el único perjudicado puede ser él mismo, o el propio Real Madrid. Ramos se equivoca si alguna vez ha pensado que es imprescindible, o que tiene que jugar por su nombre o el peso de su camiseta. Se equivoca si lo ha pensado, porque ahora la pelota esta en su tejado. Se han vertido acusaciones lo suficientemente graves sobre sus intenciones para con el Madrid como para que el internacional salga al paso de las mismas. Con una frase, con un par de palabras de aclaración del porque de llevar una segunda camiseta por debajo, de sus intenciones, de sus motivos, bastarían para acallar a la prensa ávida de carnaza mourinhista. De no salir, de no negarlo, de optar por permanecer callado, hará buena la teoría de la conspiración, y personalmente, para mi, no tendría hueco en un equipo que ha sido, es, y será siempre mucho mas grande que los jugadores, entrenadores y presidentes que pasen por aquí siempre, y que cuando alguno de estos tres se cree superior al escudo, debe ser inmediatamente extirpado. Se llame Florentino Pérez, Jose Mourinho, Sergio Ramos, o el mismísimo Don Alfredo Di Stefano.

MI OPINION: Marca tiene un historial altamente complicado con fotos últimamente  coladas y fakes, y no me extrañaría nada que se hubieran valido de tales artimañas una vez mas. Aunque esta vez parecería demasiado, sacándolo en portada, con estos, nunca se sabe. Sergio Ramos puede tener sus tiranteces con Florentino o con Mourinho, pero siempre ha demostrado siempre su madridismo, eso es cierto, y por eso, inequívocamente, se convirtió rápido en un ídolo de muchos de nosotros. Su garra, carácter, implicación y casta nos demostró que podía convertirse en un jugador de autentica leyenda.

Yo por lo pronto, estaré a la espera. Pero nuevamente, han conseguido muy pronto que se deje de hablar del atraco vergonzoso del Barcelona (uno mas) que se produjo el sábado en Sevilla, en una semana en la que se juega un Clásico que se presenta duro para el Madrid, y que solamente puede crear un ambiente de crispación innecesario e irreal. Y eso, la caverna mediática antimadridista, lo sabrá aprovechar. Solo les hace falta un dedo para agarrarse al brazo entero.

Para ganar esta liga y conquistar la Champions, nuestra Décima, los necesitamos a todos. Pero si hay alguno, llámese como sea, que pretende ser más que otros, que no nos tiemble el pulso.

Fuente fotografias: http://www.bernabeudigital.com/index.php/futbol/item/717-%C2%BFpor-qu%C3%A9-llevaba-ramos-el-10-de-ozil?

 

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Cristiano el Inhumano

Cristiano Ronaldo ha cometido el error de ser sincero con los tiempos que corren.

Parece ser, por lo que se puede leer en los medios en días como hoy, o la noche de ayer, que por ser rico, famoso o buen jugador, tener un gran sueldo y una novia con la que soñarían miles de personas no tiene derecho a ser una persona. No tiene derecho a sentir o sentipensar. Ser jugador de fútbol y/o portugués, y a mayores, jugar en el Real Madrid, le inhiben de su humanidad.

Dando por hecho que esto es una soberana idiotez, los motivos por los que el crack portugués ayer declaró públicamente su desdicha en estos momentos son una absoluta incógnita para todos. Solo podemos especular. Es curioso contemplar como todos los medios de este país, repentinamente, sabían del estado anímico de Cristiano, pero habían esperado religiosamente hasta que él mismo lo desvelase, imagino que para no quitarle la exclusiva. De pronto, todos tenían su fuente en el Madrid, todos tenían un entorno al que preguntar, y ellos, por supuesto, estaban totalmente dispuestos a admitir que el portugués quería irse de Madrid. Pero la sorpresa aumenta al saber que su propio representante, Jorge Mendes, desconocía ese rumor de la intención de salida de Ronaldo.

¿Acaso no le dirías a quién tiene que negociar por ti, que lo hiciera? Pues eso.

Bajo mi punto de vista, y recalco, es sólo una opinión, Cristiano se debe sentir frustrado de manera personal por el ámbito profesional. Le falta reconocimiento (más que merecido) y un apoyo institucional a todos los niveles. Me explico.

Durante los últimos años eres el mejor, completas tus mejores temporadas y lo das todo, batiendo toda clase de récords tanto a nivel individual como grupal. Y sin embargo, solamente se habla de si tus celebraciones o actitudes son chulescas o de si tu relación con los españoles es la idónea.

¿Qué metes 5 goles en los últimos 5 partidos contra el Barsa? No apareces en los partidos importantes.

¿Qué metes 42 goles batiendo el récord de goles en una temporada? Es que otros han ganado títulos.

¿Qué ganas el título de liga con tu equipo, con récord individual de goles, batiendo la marca histórica tanto de puntos como de goles a favor con el equipo y siendo decisivo en todos y cada uno de los partidos del año? Es que otros han metido más goles.

¿Qué llegas a las semifinales de una Euro de la que os echaban todas las apuestas en primera ronda, batiendo a un grupo en el que estaba la subcampeona del mundo, dejándola fuera, y cayendo por penaltis por la que a la postre sería campeona? Fracaso absoluto

¿Qué todos los jugadores del equipo rival salen a defender y ensalzar al crack adversario? Sale el capitán de tu equipo no siendo capaz de decir siquiera que eres mejor que el mencionado crack rival

Yo lo tengo claro. Dejad de dividir, vayamos todos a una. Que a nivel institucional defiendan al más alto nivel a Cristiano Ronaldo. Que nos quede a todos claro que él es madridismo, y sin él, este equipo sólo sería un excepcional equipo, pero eso no basta. Él marca la diferencia, al ser el mejor del mundo. Un poco de cariño a este ser inhumano, por favor.

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Supercampeones

Los estómagos blancos ayer estaban algo más contraídos por los nervios de lo normal, al menos, hablo por mí. Reconozco que me sorprendí a mi mismo en el partido de ida, sin sentir apenas los nervios y la tensión propias de un encuentro como aquel. Nervios, y ganas, pero no como solía. Y eso me dio que pensar sobre si la saturación de clásicos estaría pasando factura a las ganas que cada uno teníamos de que llegasen, que ante la abundancia de los últimos años, habíamos dejando de “valorarlos” como cuando solo podíamos disfrutar de dos partidos al año, con suerte, tres.

Pero rápidamente me di cuenta que debió ser fruto de una locura transitoria, o de un cúmulo de accidentes espacio-temporales, porque ayer volví a sentir ese nudo en el estómago de cuando juega el Glorioso contra el eterno rival. Me emocioné muchísimo, imagino que como todos, cuando vi al Bernabeu enaltecido, ondeando 80.000 banderas y cantando al unísono, como en las grandes citas, dejando las pipas en el asiento y levantándose a aplaudir a su equipo. Como Dios manda, vamos. Las caras de concentración de los blancos asustaban, y lo demostraron en los primeros minutos. En 22 años jamás había visto un Madrid tan absolutamente arrollador, superior, dominante y todos los calificativos que se os ocurran, en un clásico. Quizás en el partido del 5-0 con los goles de Zamorano, pero jamás en directo, aunque fuera por la siempre lamentable realización de TVE. La presión asfixiante en tres cuartos de campo, la solidaridad de todos, el compromiso y sobre todo el ir todos a una, el no dejar al compañero solo en la presión, hicieron que en los 10 primeros minutos Higuaín se plantase dos veces seguidas solo delante de Valdés, el único que impidió una goleada de proporciones históricas. El primero, lo falló. El segundo, lo introdujo en la portería, desatando el delirio. Yo no me podía creer lo que estaba viendo, no me creía el Madrid que estaba viendo, pensando en que 9 de esos 11 jugadores habían sido titulares el otro día en Getafe.

Otros 10 minutos más tarde, Cristiano Ronaldo, pugnando con Pique, se lleva el balón con un control orientado de espuela precioso, para terminar batiendo por bajo a Valdes. El dominio blanco se plasmaba en dos goles, cuando a esas alturas, Higuaín ya había fallado su tercer mano a mano con Valdés. El empuje fue tal que juraría haber oído retumbar los cimientos del estadio. El trueno se comió al relámpago y ambos bajaron juntos, impulsados por Jose Zeus Mourinho, desde su asiento contemplando su obra. En esos primeros 10 minutos de avasallamiento blanco, a Alexis le dio tiempo a tirarse en el área un par de veces, siendo la segunda de ellas absolutamente vergonzosa. Se lo siguen permitiendo, y de vez en cuando, un árbitro cree ver penaltis “así, así” que pueden decantar al final una liga. Está bien integrado en la filosofía Barça.

Pero faltó rematar el partido, y se veía venir. Imagino que fruto del sobreesfuerzo de los primeros 35 minutos, el Madrid bajó un pistón que de haber mantenido podría haber roto el récord de goles en un clásico. Ese bajón vino también provocado por un pequeño respiro, tras quedarse el Barsa con 10 jugadores, por la expulsión más que merecida de Adriano y anularle Mateu un gol a Pepe. Mateu, por cierto, que aunque se puede discutir (yo no veo falta de Pepe) alguna decisión, demostró por qué es el mejor árbitro de España, no permitiendo el teatro habitual de los jugadores del Barsa, y por tanto, permitiendo ver un partido mucho más dinámico y entretenido. Todos se equivocan, algunos son realmente malos, pero si al menos fueran todos como Lahoz, nos entretendríamos bastante más viendo partidos más dinámicos, peleados, y bonitos.

Y llegó su gol. La mala colocación de la barrera le brindó a Messi, desde 35 metros, a dos minutos del descanso, la oportunidad de con un magistral tiro de falta, hacer el 2-1. No creo que nadie en su sano juicio pudiera mirar al marcador y no pensar en lo injusto que era, en buscarle alguna explicación al porqué del 2 en el casillero blanco, y no un número bastante más alto.

En la segunda parte el Barsa salió a marear el balón en el medio del campo, esperando al primer bostezo del defensa de turno, para hacer un pase al hueco. Juego muy plano, que rompieron en tres ocasiones con pases a la espalda de Arbeloa. Dos de ellas las salvó el Capitán, haciendo una exhibición de sus cualidades en los balones por bajo, dónde no tiene comparación, y la otra, Ramos, cuando ya lo tenía todo Pedro para marcar a puerta vacía, ante el alivio de todos. Eran momentos raros, donde el Madrid se daba respiros y recuperaba el balón cada cinco minutos, creando una oportunidad clarísima en cada una de ellas. Higuaín ayer pudo haberse ido a casa con dos balones firmados, pero lo marró absolutamente todo. Valdés tuvo su día, y le salvó dos ocasiones a Khedira, que se marcó otra exhibición, entre otras.

Cuando faltaban 15 minutos para que terminase el partido, Mou se decidió a introducir y hacer debutar al flamante fichaje blanco. Luka Modric. El croata entró al campo directo hacia Xabi Alonso, para recolocarle. Se ofreció y dio una buena impresión en esos minutos. Se asociaba con sus compañeros y siempre tomó la decisión correcta. De hecho, tuvo una ocasión clara de gol, que hubiera finiquitado el partido, pero que Valdés acertó de nuevo a atajar. Buenas maneras de Luka, muy buena pinta.

Y así, y a pesar del sufrimiento del final, innecesario viendo la primera parte del equipo, llegó el final del partido, y los jugadores blancos celebraron el trofeo con la sensación de que habían sido muy superiores a su rival y dignos merecedores del título.

Mención especial merece Pepe. Ayer volvió a evidenciarse cuan necesario es para este Madrid. Él y Ramos se disputan el título de mejor central del mundo, y forman una pareja impresionante. Ayer Pepe nos dio un punto más en todos los sentidos, se antojó clave. Que bueno que volviste, Pepe. No podemos olvidar tampoco el partido del resto. Rindieron todos, sin excepción, a gran nivel. Con fallos, evidentemente, pero dejándolo todo en el césped (del que por cierto Tito se quejó diciendo que lo vio un poco seco) y eso es todo lo que siempre les exigimos, porque además, son grandes jugadores y lo demuestran constantemente. El carro se vació el domingo pasado, y hoy ya se nota algo más lleno. Así estaremos, pero al final, los que contamos somos los que nos mantenemos fieles, aquí subidos, sin siquiera plantearnos poner un pie en el suelo.

Posiblemente el domingo, ante el Granada, aún dure la euforia de este día, pero aunque siempre es un plus ganarle un título al rival en tu propia casa, no hay que olvidar que este título, como decía Mou, es el menos importante del año. A partir de esta tarde, cuando conoceremos a nuestros rivales en la fase de grupos de la Chempions, empiezan a disputarse los títulos de verdad. Y sin duda, el que más ilusión nos hace a todos los madridistas, la Décima. Aunque la levante un jugador con un nombre repleto de consonantes. A partir de ahora a seguir adelante, sin concesiones ni perdonar a ningun rival. A morderlos a todos.

Personalmente hablando, estoy encantado con que ayer Iker levantase esa pequeña copa. Si quieren darle importancia a este trofeo, desde la propia federación, quizá deberían empezar por cuestionarse si esa “copita” es digna merecedora de reconocer al “Super Campeón de España”.

Por cierto. Desde que está Modric en el Madrid, no perdemos un título. Que no se le escape a nadie.

¡¡¡ HALA MADRID !!!

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